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xoves, 9 de febreiro de 2012

Publicacións do Festival de Xixón 2007

Entre a morea de festivais que se celebran en España, moitos dos cales parecen atender ao gusto dos políticos polas alfombras vermellas máis que a unha curiosidade real polo cinema, sobresae desde hai anos o Festival Internacional de Xixón, que da man dun equipo eficacísimo comandado por José Luis Cienfuegos, un director con gran personalidade, soubo reiventarse na procura dun público heteroxéneo que inclúe por igual aos vellos cinéfilos e aos máis novos e atentos a todo o que ula a modernidade. A carón dunha sección oficial atrevida que aposta por autores emerxentes que dificilmente chegarían ás salas comerciais, o festival destaca polos seus moi estimulantes ciclos, que veñen sempre acompañados por publicacións de desigual interese.

Paisajes y figuras: perplejos. El nuevo cine alemán 1962-1982 é o título do excelente volume coordinado por Carlos Losilla e José Enrique Monterde, que se une á espléndida serie de libros e retrospectivas que vén explorando as transformacións do cinema nos anos sesenta. A través dun total de vinte artigos o libro revisa esas dúas décadas efervescentes nas que deron os seus primeiros pasos cineastas coma Werner Herzog, Rainer Werner Fassbinder ou Wim Wenders, pero tamén outros menos coñecidos polo público (e nalgúns casos inéditos en España) coma Alexander Kluge, Harun Farocki ou a imprescindíbel parella que formaron Jean Marie Straub e Danielle Huillet. O volume complétase cun utilísimo dicionario de autores e unha pequena escolma de documentos e manifestos moi valiosos para entender o movemento e as súas intencións. A mala noticia é que con esta entrega o Festival de Xixón dá por pechada a súa participación neste proxecto de revisión dos "novos cinemas", que en conxunto queda coxo por ignorar os apaixonantes vieiros abertos nesa altura do século XX en Latinoamérica, África e Asia.

O valor da polo demais coidada monografía Shinya Tsukamoto, poeta y guerrillero del cinematógrafo é directamente proporcional ao interese que sintamos pola obra do director xaponés, que no meu caso non é moito. Pantallas depredadoras, el cine ante la cultura visual digital reúne as conferencias da edición de 2006 do curso Universo Media, e é a clase de publicación que posibelmente teña máis sentido en formato PDF que editada en papel. O mesmo vale para os dous volumes da colección Artefactos de lectura presentados este ano, que xa desde o nome revelan a súa condición híbrida de folletos que pretenden parecer libros. O número 1, sorprendentemente pouco atractivo, acolle diversos textos que presentan a obra dos homenaxeados Pawel Pawlikowski, Danielle Arbid e Carlos Reygadas. Máis fermoso é o caderno Algunos paseos por la ciudad de Sylvia, compilación urxente de artigos sobre os filmes de José Luis Guerín aos que se refire o título, pero non por ter unha presentación vistosa deixa de ser un "capricho sofisticado" máis que un libro en si.

Paisajes y figuras: perplejos. El nuevo cine alemán, 1962-1982. Edición de Carlos Losilla e José Enrique Monterde. 428 páxinas | Pawel Pawlikowski, Danielle Arbid, Carlos Reygadas: Claves para tres miradas. Colección Artefactos de Lectura, número 1. Textos de Maxine Baker, Miguel Cane, J. C. Gea, Marcelo Panozzo, Jaime Pena e Tino Pertierra. 60 páxinas | Algunos paseos en la ciudad de Sylvia. Coordinadores: Carlos Losilla e Jaime Pena. Colección Artefactos de Lectura, número 2. 72 páxinas | Pantallas depredadoras: el cine ante la cultura visual digital. Vicente Domínguez (editor). 180 páxinas | Shinya Tsukamoto: poeta y guerrillero del cinematógrafo. José Luis Rebordinos (editor). 172 páxinas.

Martin Pawley. Publicado en PROTEXTA, Suplemento de libros da revista TEMPOS NOVOS, nº 5, inverno 2008.

xoves, 12 de xaneiro de 2012

Comunicado de José Luis Cienfuegos

[English version: PDF, 36KB]

Ante mi cese por parte del Ayuntamiento de Gijón como director del Festival Internacional de Cine de Gijón, y con el solo deseo de corresponder al legítimo interés mostrado por los medios de comunicación regionales y nacionales por conocer mi opinión sobre mi destitución, hago la siguiente declaración, que es la única que debe considerarse como expresada públicamente.

1. Balance de cuentas y cifras de espectadores de la 49 edición del FICXixón

Cumplida la 49 edición y prácticamente cerrado el presupuesto, son las fechas en las que tradicionalmente comparecemos ante los medios de comunicación para ofrecer el balance económico e informe completo de asistencias del pasado certamen celebrado a finales de noviembre de 2011. Una vez más, tengo la satisfacción profesional y personal de comunicar, en nombre de todo mi competente equipo, unos resultados indiscutiblemente favorables, y que se pueden resumir así:

- En el capítulo económico, el balance es elocuente: más ingresos de los previstos, menos gastos.

- En el capítulo de la repercusión social, el único indicador objetivo que puedo ofrecer es el referido a la asistencia de espectadores a las salas. Un año más, hemos repetido la línea ascendente de número de espectadores, con incremento de un 10% respecto a la edición del año 2010. En números, este crecimiento se traduce en más de 75.000 espectadores, de los cuales más de 55.000 se contabilizaron en cines. Puesto que estas cifras coinciden con el final de mi trayectoria en el FICXixón, debe saberse que cuando accedí a la dirección del certamen en 1995, el número de espectadores apenas superaba los 10.000.

2. Balance de la dirección del Festival Internacional de Cine de Gijón de 1995 a 2011

El Festival Internacional de Cine de Gijón, tal como se le conoce hoy nacional e internacionalmente, gracias al intenso trabajo de las personas que a lo largo de estos años tuve el privilegio de dirigir, no siempre “estuvo ahí”. Esto quiero que quede muy claro, pues es mi reivindicación y reconocimiento personal y público del esfuerzo y dedicación profesional de mi equipo y de todas las personas que lo integraron.

Tras unos comienzos de mucho esfuerzo, disgustos y enfrentamientos, que siempre rehuimos, conseguimos construir un Festival con un prestigio reconocido en los circuitos de certámenes cinematográficos nacionales e internacionales. La línea de programación por la que arriesgadamente apostamos suponía, en el fondo y en la forma, un modelo inédito de Festival en nuestro país.

Hemos procurado a lo largo de estos años, por principio, estar atentos y reflejar las últimas tendencias de cada momento, pero siempre con el convencimiento de que nuestros espectadores sabrían entender el juego que supone participar y sumergirse cada año en un festival de cine; juego que conlleva la regla no escrita según la cual un Festival de Cine, como cualquier evento cultural, no puede replicarse clónicamente año tras año hasta el hastío y la extenuación. En ocasiones hemos fallado. Pero creo que la mayoría de las veces, hemos acertado casi, diría con sano orgullo, “estrepitosamente”.

Hemos intentado con escrúpulo actuar libres de prejuicios y siempre indiferentes a los ídolos de la tribu. En este aspecto, creemos que hemos contribuido humildemente a “foguear” la crítica cinematográfica especializada nacional, pues siempre hemos estado dispuestos a asumir el pequeño riesgo de acoger los inicios de críticos jóvenes en los que veíamos, sin más criterio que nuestra intuición, talento y futuro. Muchos de ellos, posteriormente se han revelado como grandes críticos de las revistas de cine más importantes. Nuestra modesta aportación en este contexto, ligado a la difusión de la cultura cinematográfica, supone un orgullo especial.

Hemos contribuido a la difusión de la cultura cinematográfica en la sociedad, con proyectos tan estimulantes como valiosos. Quiero recordar especialmente la maravillosa e importante aventura de los Nuevos Cines, emprendida con nuestros cómplices de las diferentes filmotecas españolas, ese Universo Media, modelo y espejo de curso de Extensión donde se fijaron universidades de toda España o la sección Enfants Terribles donde gracias a la implicación de buena parte de la comunidad educativa asturiana abrimos los ojos a decenas de miles de jóvenes que de pronto descubrieron que había otros tipos de cine. Las numerosas publicaciones y libros a los que dieron lugar estas apuestas son un testigo permanente de nuestro inequívoco compromiso con la transmisión a la sociedad de la cultura del cine.

Sólo me resta ya, pues nada más deseo añadir que sea verdaderamente importante o interese públicamente, manifestar mi agradecimiento inmenso y, desde luego, incomunicable a mi equipo, un equipo cohesionado, solidario y generoso en el trabajo, en suma, un grupo de personas entusiastas del cine y la difusión de la cultura. Todos juntos construimos un festival ambicioso desde el punto de vista artístico, pero alejado de imposturas y solemnidades, siempre cercano y abierto, desprendido de incómodas etiquetas que se nos atribuyeron sin quererlo ni buscarlo, un lastre que dejamos atrás para que finalmente se viera el Festival que deseábamos, un festival accesible , participativo, exigente y, según dicen los medios especializados, riguroso.

Pero deseo expresar también, y en no menor grado, mi agradecimiento a las diferentes corporaciones e instituciones públicas y privadas que confiaron en nosotros, a los hosteleros de la ciudad, siempre dispuestos a ayudar al Festival, y a los medios de comunicación que tuvieron la paciencia de entender y esperar una apuesta en principio tan arriesgada.

Dejo para el final quizá mi gratitud más especial para el público de Gijón, de Asturias y para los numerosos fieles que, año tra años, se acercaron de diferentes ciudades y comunidades de toda España para disfrutar de nuestro certamen. Y gracias, ante todo, a la ciudad de Gijón. Gracias por vuestro apoyo, pero sobre todo gracias por el cariño. Gracias.

José Luis Cienfuegos

venres, 18 de novembro de 2011

Alvorada vermelha



En el clásico de Josef von Sternberg Macao Robert Mitchum y Jane Russell se conocían gracias a un zapato de tacón que la actriz lanzaba al aire para deshacerse de un amante sobón (y no pasaba más de un minuto de película antes de que se besaran apasionadamente). A Jane Russell va dedicado el corto Alvorada vermelha, que comienza con un elegante zapato alto abandonado al cual un camión le pasa por encima. Los zapatos, eso sí, no sangran. Es bueno recordarlo, porque si algo abunda en esta película es sangre. Hay mucha, y no es en absoluto gratuita.

Los cineastas portugueses João Pedro Rodrigues (Morrer coma un homem) y João Rui Guerra da Mata registran una jornada cualquiera en el Mercado Vermelho de Macao, un espacio de exótico atractivo. Veremos como se pone todo en marcha, desde la llegada, aún de noche, de los proveedores de productos, a la minuciosa preparación de los mostradores, que se irán llenando poco a poco. Aves vivas de toda condición serán degolladas y desplumadas delante de nuestros ojos con precisión rítmica; los peces llegarán en cestos para ser abiertos en canal con talento quirúrgico, y así asistiremos a las últimas sacudidas de sus cuerpos reducidos casi a la mitad. Inevitable recordar a George Franju y Le sang des bêtes, pero lo cierto es que esta Alvorada va en otra dirección. Es un documento antropológico de excepcional belleza, sí, pero también una fantasía con sirenas sumergidas en tanques y -sobre todo- un tributo vitalista a un mundo que se extingue, muy alejado de nuestro presente de poliespán.

Martin Pawley. Artigo publicado no xornal do Festival de Xixón do venres 18 de novembro de 2011. Podedes descargar o arquivo nesta ligazón (PDF, 3,4MB).

domingo, 28 de novembro de 2010

Vila do Conde en Xixón

Pedíronme para o diario do festival de Xixón un pequeno artigo sobre a sesión que lle dedicaron ao certame de Vila do Conde, formada por catro curtas portuguesas. O diario dese día poden descargalo neste enderezo. Aquí lles deixo o texto, en castelán:


Entre los países europeos, Portugal es el que cuenta con una cuota de mercado para la producción nacional más baja, menos de un 3%, lo que equivale aproximadamente a medio millón de entradas vendidas cada año. Pese a eso, o más bien gracias a eso, a la aceptación de que puesto que no hay mercado no es preciso someterse a sus reglas y por lo tanto es factible poner en marcha películas más interesadas por los resultados artísticos que por los comerciales, el cine portugués da muestras continuas de vitalidad y genera una inusual proporción de películas magníficas, tanto por parte de los grandes maestros aún en activo (no sólo Manoel de Oliveira, también João Botelho, Fernando Lopes o Paulo Rocha) como de aquellos cineastas que han comenzado su carrera en los noventa o ya en pleno siglo XXI, una lista a la que no cesan de sumarse nuevos nombres: Pedro Costa, João Pedro Rodrigues, Sandro Aguilar, Hugo Vieira da Silva, João Vladimiro, Gonçalo Tocha, João Trabulo, João Canijo, Pedro Caldas o Susana de Sousa Dias. Esta efervescencia creativa tiene un fiel reflejo en el circuito de festivales, en el que destacan tres citas de primer nivel: el Indielisboa, que por su línea de programación y espíritu se asemeja mucho a Gijón; el DocLisboa, ya una de las principales referencias europeas en el ámbito del documental; y Vila do Conde, punto de encuentro de los mejores cortometrajes que se hacen en el mundo.

En un marco industrial frágil en el que el número de largos que pueden salir adelante es necesariamente limitado, el corto acaba por ser un terreno natural para cualquier director. Antes de su éxito crítico en Cannes con Aquele querido mês de agosto, Miguel Gomes era autor de un puñado de pequeñas joyas como Entretanto, 31 o Inventário de Natal. En Cântico das Criaturas nos ofrece un acercamiento libre y algo gamberro a la figura de San Francisco de Asís en una mezcla de materiales muy diversos que incluye algo parecido al videoclip de un trovador contemporáneo, la recreación de un encuentro entre Santa Clara y un despistado San Francisco en un escenario deliberadamente teatral, con fondos de papel pintado, e imágenes de esa fauna por la que el santo experimentaba fraternal afecto. En el reparto, dos de sus colaboradores habituales, Mariana Ricardo y el también director João Nicolau, que pasó por la Quincena de Realizadores con dos cortos brillantes y excéntricos: un divertidísimo retrato generacional, Rapace, y Canção de amor e saúde, insólita historia de amor que toma como espacio principal una tienda de duplicado de llaves de un centro comercial.

El cuidado aspecto visual es la principal virtud de Corrente, un corto de Rodrigo Areias sin diálogos que apuesta por dotar a sus imágenes en blanco y negro de cierta crudeza y primitivismo, hecho reforzado por el uso de película en 16mm revelada a mano. Más poesía y pasión por la vida hay en Viagem a Cabo Verde, cuaderno de bitácora animado de José Miguel Ribeiro que resume en diecisiete prodigiosos minutos un viaje real de dos meses al país africano del título. Un relato de descubrimientos y fascinaciones que se resumen en tres reglas básicas nacidas de la experiencia: sacudir las botas antes de usarlas; si algo no funciona, hay que reiniciar, y no hacer planes para el día siguiente.

venres, 26 de novembro de 2010

Sandro Aguilar

Un home, unha muller, un neno. Un coche aparcado nunha rúa con árbores. As follas esparexidas polo chan e a luz que se reflicte nos cristais. A creación dun tempo poético, un tempo de misterio, pracenteiro e ambiguo, que non pode ser reducido a palabras. A sensualidade das imaxes como elemento primeiro, esencial, da arte fílmica; a beleza -algunha clase de beleza- como condición necesaria, e ás veces suficiente. A nova curtametraxe do portugués Sandro Aguilar (1974), Mercúrio, a competición no Festival de Xixón, é un exquisito exercicio de estilo que o confirma coma un dos grandes valores do cinema europeo contemporáneo, algo que xa sabiamos grazas a Voodoo e A zona. O socio fundador de O som e a fúria, produtora que está detrás doutros filmes imprescindíbeis coma Aquele querido mês de agosto (Miguel Gomes, 2008) e A religiosa portuguesa (Eugene Green, 2009), é ademais un director apaixonado pola súa ferramenta de traballo, e iso colócao nun proceso de actualización permanente, na necesidade de seguir aprendendo, de probar novas cámaras e novas técnicas, consciente de que o mundo non deixa de avanzar por máis que algunha xente siga empeñada en facer as cousas como hai oitenta anos. Cinco horas de gravación e un equipo de só dúas persoas (el mesmo e un técnico de son) foron suficientes para fabricar Mercúrio; todo o esforzo de posprodución recae no propio Sandro Aguilar, que onde máis goza é na sala de montaxe. Onte contábanos o cómodo e feliz que se sentía por poder reducir ao mínimo os recursos precisos para crear unha película: sen ruído de fondo a creación é máis libre e fértil. Ben nos viría mirar máis a miúdo cara ao sur.

Publicado en Xornal de Galicia o venres 26 de novembro de 2010.

venres, 19 de novembro de 2010

48 Festival de Xixón

Hoxe comeza a edición número 48 do Festival de Xixón, noutrora centrado no cinema infantil e xuvenil (que segue a ocupar unha sección específica, Enfants Terribles), e agora convertido no principal punto de encontro dos cinéfilos do estado grazas aos seus sempre estimulantes contidos. A persoa que fixo grande o festival é o seu director dende hai quince anos, José Luis Cienfuegos, que suma á súa audacia e intuición como programador o carisma dunha rock star.

Á tripla presenza galega nas seccións principais que lles anunciamos hai un mes (Oliver, Peque e Santos) hai que engadir outro nome, Alejandro Marzoa, que presenta Amistad en La noche del corto español. Na competición oficial, Aurora de Cristi Puiu (o director que nos redescubriu Rumanía con A morte do señor Lazarescu), Año bisiesto de Michael Rowe, Cámara de Ouro en Cannes, Meek's Cutoff de Kelly Reichardt e a marabillosa Alamar de Pedro González-Rubio, con máis que probábel presenza no palmarés representando un papel equivalente ao de La Pivellina en 2009.

A vitalidade do novísimo cinema alemán fica probada no ciclo Escuela de Berlín, con obras de Maren Ade, Thomas Arslan e Angela Schanelec, entre outros. A documentalista Kim Longinotto, a quen recordamos por Sisters in law, ocupa outra das retrospectivas; entre todas elas é obrigado salientar a que se lle dedica ao mestre Eugène Green, un home do teatro que non dirixiu a súa primeira longametraxe até despois dos cincuenta e que leva unha década fabricando obras mestras como Le Monde Vivant, Les signes ou A Religiosa Portuguesa, cunha equilibrada mestura entre o rigor das composicións e o sutil humor que latexa ao fondo das súas imaxes.

Publicado en Xornal de Galicia o venres 19 de novembro de 2010.

domingo, 10 de outubro de 2010

Sen compaixón

A edición en que o Festival de Xixón se abre máis que nunca a ese cinema español de calidade creado desde uns parámetros artísticos e de produción radicalmente contrarios aos que agora alenta a nefasta dupla diabólica formada polo director do ICAA Ignasi Guardans e a ministra de Cultura Ángeles González-Sinde, é tamén a que consagra a inmensa valía dunha nova xeración de autores galegos cuxa obra transcende xéneros e categorías para despertar xenuína admiración e interese en todas partes, máis alá da natural simpatía e compaixón localista.

Pouco hai que dicir xa de Oliver Laxe, o mellor dos nosos, un director que vive un ano de gloria desde que a súa ópera prima Todos vós sodes capitáns recibira o recoñecemento da crítica tras a súa estrea na Quincena de Realizadores de Cannes. Tampouco é precisamente unha descoñecida a ferrolá Peque Varela, que conseguiu colocar no Festival de Sundance a súa curtametraxe 1977 uns meses despois de que lla rexeitaran varios certames do país. A de Caranza supera os magníficos resultados acadados daquela na súa nova obra mestra, Gato encerrado, un impoñente alegato contra as desigualdades cuxa incríbel riqueza non se capta nun único visionado. A curta expón as vidas paralelas de dous gatos con moi diferente fortuna: un deles nace con sete vidas, como asegura o mito popular hispano, e o outro con nove, como é común na tradición anglosaxoa.


Ese é o primeiro elo dunha longa cadea de desvantaxes; para o gato de sete vidas será moito máis complicado acceder á educación ou cruzar fronteiras, será vítima da fame e da represión policial e terá, en suma, moito máis difícil a supervivencia. Saír adiante é unha odisea e equipararse en dereitos ao outro unha utopía nesta fértil e intelixente parábola que une ao vigor e contundencia da súa mensaxe unha espectacular inventiva visual, que outorga rapidez e elegancia a esta curtametraxe imbatíbel. Pouco importa que a súa filmografía completa poida verse en vinte minutos: Peque Varela é o valor máis seguro do cinema galego pola súa capacidade para chegar a públicos amplos con produtos intelixentes sen traizoar a súa identidade.

Por último, Ángel Santos, que despois de demostrar o seu talento en ficcións harmoniosas como Septiembre ou O cazador proba sorte no campo do ensaio. En Fantasmas #1 Ángel explora o arquivo familiar para rescatar fotografías e filmacións e con elas construír unha atinada reflexión sobre o paso do tempo, a memoria e as pegadas do pasado na construción da propia personalidade.

Martin Pawley. Publicado en Xornal de Galicia o domingo 10 de outubro de 2010.

domingo, 29 de novembro de 2009

A celebración da ledicia cotiá de La Pivellina gaña o Festival de Xixón

La Pivellina (Tizza Covi e Rainer Frimmel)
Apostar por La Pivellina era apostar sobre seguro: como dixen o venres, é a clase de filme que atrapa calquera tipo de espectador, os duros e os tenros. Tamén cativou os membros do xurado internacional da 47 edición do Festival de Xixón, integrado por Lenny Abrahamson, Kiko Amat, Christine Dollhofer, Andrés Gertrúdix e Lucía Puenzo, que decidiron outorgarlle o Premio Principado de Asturias, o principal do certame, á fabulosa longametraxe de Tizza Covi e Rainer Frimmel “pola súa inaudita celebración da felicidade cotiá” e a súa “ollada íntima e emocionalmente honesta”. A potente presenza de Patrizia Gerardi conmoveu igualmente o xurado, que lle concedeu o galardón á mellor actriz por construír o seu personaxe no filme “con detalles, convicción e unha infinita complicidade coa cámara”.

O Premio Especial, o segundo en importancia do palmarés, foi para Le roi de l’evasion de Alain Guiraudie, “un explosivo e demente festín que festexa con gran irreverencia todo o que é importante” e que nos achegou os máis valiosos momentos de comedia (algo perralleira) da competición. Menos afortunada é a decisión de recoñecer a Lynn Shelton como directora pola irrelevante Humpday, peliculiña inofensiva con etiqueta Sundance que marcha de Xixón con outro premio para os actores Mark Duplass e Joshua Leonard.

O mellor guión levárono Philippe Lioret, Emmanuel Courcol e Olivier Adam por Welcome, o benintencionado e con certeza útil relato do drama da inmigración, resolto iso si con imperdoábel torpeza. O palmarés complétase co Premio Gil Parrondo á mellor dirección artística para Gustavo Ramírez pola uruguaia Mal día para pescar. O xurado esqueceu os outros traballos que, xunto a La Pivellina, elevaron o nivel dunha edición máis ben frouxa: Wakaranai de Masahiro Kobayashi e sobre todo Morrer como un homem, o filme máis sólido dos que até agora fixo o cineasta portugués João Pedro Rodrigues.

Ricardo Menéndez Salmón, Elisabet Cabeza e Gabe Klinger acordaron como gañadora do premio de non ficción ou documental a película Sahman (Fronteira) do armenio Harutyun Khachatryan. Silvia Grijalba, Pablo Agüero e Alberto Ferreiro, xurados da categoría de curtametraxes, optaron por Bingo de Timur Ismailov, produción holandesa.

Na nova sección Rellumes o galardón decidiuno o voto do público, que se decantou por Barking water de Sterlin Harjo. O xurado da federación da prensa cinematográfica internacional, a Fipresci, mirou cara a Romanía, un dos focos imprescindíbeis do actual cinema europeo, para premiar a Bobby Paunescu pola excelente Francesca. Por último, o xurado da mocidade elixiu como mellor longametraxe a xa citada de Philippe Lioret, Welcome, e como curtametraxe L’homme est el seul oiseau qui porte sa cage do cineasta francés Claude Weiss.

Así remata un festival que coa inminente marcha do seu programador Fran Gayo pecha unha etapa indiscutibelmente espléndida. En calquera caso, Xixón seguirá a ser unha cita obrigada para todos os amantes do cinema cada mes de novembro.

Martin Pawley. Publicado o domingo 29 de novembro de 2009 en Xornal de Galicia

sábado, 28 de novembro de 2009

Festival de Xixón 2009: Estraños no paraíso

A Religiosa Portuguesa (Eugène Green)

Os organizadores do Festival de Xixón decidiron introducir unha nova sección competitiva, Rellumes, de definición imprecisa e que vén completar a programación oficial cunha aposta semellante polo cinema de autor. O curioso é que foi en Rellumes onde pasou o mellor filme do certame, A religiosa portuguesa de Eugène Green, un dos títulos fundamentais deste 2009. Ambientada en Lisboa, cidade que acaba por ser a verdadeira protagonista da película, A religiosa portuguesa ten por personaxe central unha actriz, Julie, interpretada por Leonor Baldaque, a neta de Agustina Bessa-Luis, que chega á capital portuguesa para rodar un filme de época. A viaxe propicia o contacto con diferentes personaxes, nomeadamente unha monxa nova que reza cada noite nunha capela –a fabulosa Ana Moreira– e un neno de exquisitos modais –Francisco Mozos– ao que se sente especialmente unida; a rodaxe en Lisboa acabará sendo para Julie unha experiencia reveladora que transformará a súa vida para sempre.


Filme elegante, repousado e transcendente coma un conto de Eça de Queirós, A religiosa portuguesa é unha obra deliberadamente antinaturalista con intérpretes que miran directamente á cámara e declaman os seus textos. Subxugado pola beleza luminosa da cidade, Eugène Green constrúe escenas de extrema fermosura sen renunciar ao humor sutil nunha película que tamén pode verse como unha homenaxe retranqueira a Manoel de Oliveira. Camané e a colosal Aldina Duarte fan ademais dúas aparicións especiais facendo o que mellor saben: cantar fados.

Tamén en Rellumes gozamos cun estraño artefacto xaponés, Nikotoko Tou, unha curiosa mediometraxe dirixida e interpretada por Takuya Dairiki e Takashi Miura, co actor Keisuke Matsuda como terceiro membro dun equipo que empeza e remata con eles. Durante tres cuartos de hora verémolos aos tres agardando no porto por un barco, logo a bordo do mesmo pasando o tempo na cuberta, e despois xa na illa de destino, un espazo despoboado de paisaxe agreste. Fotografada en branco e negro con planos xerais nos cales os personaxes humanos son un simple detalle que se dilúe na natureza, ao máis puro estilo Albert Serra, mentres en off escoitamos os seus diálogos, ás veces filosóficos, ás veces escatolóxicos, A illa de Nikotoko é unha obra tan modesta como encantadora destinada a inspirar simpatía entre os espectadores menos adormentados do festival.

Na competición de documentais, Blow Horn, a segunda película como director do audaz produtor Lluís Miñarro, que testemuña con corrección a viaxe á India dun grupo de budistas cataláns á saída dun retiro espiritual de máis de tres anos; Here, do cineasta de Singapur Ho Tzu Nyen, que non acaba de acertar con este xogo entre a realidade e a ficción ambientado nun psiquiátrico, ou a absurda De vilde hjerter (Os corazóns salvaxes) do danés Michael Noer, que acompaña un grupo de moteiros descerebrados nun percorrido por media Europa até Polonia, onde se dirixen para dar un concerto.

Martin Pawley. Artigo publicado o sábado 28 de novembro de 2009 en Xornal de Galicia

venres, 27 de novembro de 2009

Festival de Xixón 2009: O único que queda é o amor

La Pivellina (Tizza Covi e Rainer Frimmel)
Non sairemos de dúbidas até mañá, mais apóstolles un café a que La pivellina acaba levando algún premio gordo neste Festival de Xixón. O filme de Tizza Covi e Rainer Frimmel é un soño para calquera festival, a clase de película que vai gustar da mesma maneira aos culturetas profesionais e ao público que cae de paso na sala, hipnotizados todos desde a primeira escena pola presenza poderosa e roiba de Patrizia Gerardi na pel dunha artista de circo que atopa unha nena de dous anos abandonada nun parque. Sabedora de que non pode deixala soa lévaa con ela á caravana onde vive e descobre entre as súas roupas unha nota da nai na que afirma que volverá axiña para recollela. Coa axuda de Tairo, un veciño adolescente, e a pragmática oposición do home, Walter, Patrizia faise cargo da cativa e coida dela á espera de que o asunto se resolva, nunha experiencia que acaba por resultar un gozoso e inesperado estímulo para unha muller que xa non está en idade de ter fillos.


O que fai grande La Pivellina é a maneira na que sortea todos os riscos potenciais da súa trama e a súa ambientación. É naturalista mais non ten necesidade de amosar trapos sucios; toca emocións esenciais sen caer na sensiblería melodramática; fala da familia, si, mais dunha nada convencional, cun trío memorábel -Patrizia, Tairo e a nena Asia- que nin sequera está ligado por lazos de sangue. Emprega como contexto escénico un parque de caravanas e o ambiente bohemio dos profesionais ambulantes, mais non pretende extraer poesía cutre dese espazo e moito menos recrearse na súa hipotética sordidez. Non é moralista, mais presenta heroes cotiáns que non van marchar facilmente da nosa memoria.

É abraiante o resultado obtido cos seus actores por Tizza Covi e Rainer Frimmel, que reparten entre os dous os labores de dirección, guión, produción, montaxe e fotografia. Incríbel o que conseguen con Asia, a habilidade coa que integran en cada escena as reaccións imposíbeis de manipular dunha picariña que non chega a trinta meses. Digna de aplauso por escapar dos subliñados e dos excesos, por inserir pingas de humor xusto onde deben estar, por facer da normalidade unha virtude, La Pivellina será un dos títulos de referencia deste Festival de Xixón por unha razón fundamental que non adoita ser citada nunha crítica de cinema: por todo o amor que leva dentro.

Martin Pawley. Publicado o venres 27 de novembro de 2009 en Xornal de Galicia

xoves, 26 de novembro de 2009

Festival de Xixón 2009: Mentiras e gordas

La Pivellina (Tizza Covi e Rainer Frimmel)
Polas diferentes seccións do festival hai varios filmes con comentario pendente, entre eles a primeira gran favorita para os premios, La pivellina, mais en verdade a actualidade das proxeccións ficou nun segundo plano trala feliz noticia que soubemos o martes pola noite: a decisión da Comisión Europea de tramitar de maneira ordinaria e non con carácter de urxencia a Orde Ministerial que desenvolve a Lei do Cinema. Unha orde cociñada por Ignasi Guardans coa intención confesa de reducir o número de producións españolas recortando por onde máis doe ao introducir como criterio esencial á hora de adxudicar subvencións o orzamento dos proxectos e deixar fóra das axudas automáticas aquelas que non son suficientemente caras segundo a mentalidade liberalona do ex-eurodeputado de CiU.

O problema é que na UE parecen ter claro que en favor da libre competencia a única xustificación para as axudas públicas son os criterios de corte cultural e non as razóns industriais, e dentro delas deben ser prioritarios os aspectos que admiten ser avaliados de maneira obxectiva. Disto pode falarlles moito e ben Manolo González, responsábel durante o bipartito da Axencia Audiovisual Galega, que tivo que negociar o modelo galego de subvencións practicamente liña a liña. Un amigo que participou nunha das comisións que valorou este ano proxectos para o AGADIC queixábase de que as bases eran tan ríxidas que apenas había espazo para desmarcarse delas e promover obras á marxe de que se axustasen ou non ao rigorosísimo mandato da Consellería, que premia as adaptacións literarias, as rodaxes en territorio europeo e a pertenza dos cineastas a calquera dos estados membros da UE. Un guión orixinal dun cineasta galego ambientado en Marrocos pode optar ás axudas, mais recibirá con seguridade menos puntos que unha adaptación dun conto de Rafael Dieste rodado en Berlín por unha directora francesa. Isto pode gustarnos máis ou menos, mais esa é a tendencia que impón a Comisión Europea e se é de obrigado cumprimento para as axudas ao audiovisual na Alemaña ou no noso país, tamén debe aterse a ela o Ministerio de Cultura español.

Mais no Ministerio actuaron con soberbia e con precipitación, como se ter anos de experiencia nos despachos de Bruxelas lle dese a calquera carta branca para facer o que lle pete. Ignasi Guardans e a ministra Ángeles González-Sinde cometeron a ousadía de publicar a orde sen agardar polo visto e prace comunitario, e agora fican sen marco legal de ningunha clase para convocar subvencións, cousa que pon dos nervos a xente como Gerardo Herrero, que nunhas obscenas declaracións a El País -matizadas e corrixidas ao longo da tarde, mais sen mudar o esencial do seu discurso- califica de idiotas a “algúns” dos Cineastas contra la Orden, plataforma de cidadáns que se opoñen a esta demencial reforma, moitos dos cales -e reproduzo textualmente as súas palabras- “lo único que saben es chupar del bote y hacer películas que no interesan a nadie”. Por se non o sabían, quen di iso é un produtor cuxas longametraxes recibiron millón e medio de euros do goberno galego entre 2000 e 2006.

Martin Pawley. Publicado o xoves 26 de novembro de 2009 en Xornal de Galicia

mércores, 25 de novembro de 2009

Festival de Xixón 2009: A alegría está no campo

Se onte puxen Welcome como exemplo da tendencia populista do festival de Xixón, hoxe toca falar de Ahasin Wetei ('Entre dous mundos') como representación de todo o contrario, dunha liña dura, hermética e neste caso non necesariamente pertinente. O cineasta de Sri Lanka Vimukthi Jayasundara proporciónanos hora e media de fermosas imaxes de planificación sofisticada e ás veces un chisco circense, mais custa sentir simpatía por un filme tan enigmático, metafórico e impenetrábel coma este. O estraño percorrido que fai o protagonista, que comeza caendo literalmente á auga desde o ceo, lévanos dun escenario de violencia urbana, quizá un eco do longuísimo conflito civil que rachou o país durante case trinta anos, cara a selva, non menos ameazadora e misteriosa. O real e o mitolóxico confúndense nunha obra difícil de dixerir que enche o oco que sempre hai reservado para o exotismo festivaleiro.

Bastante máis divertida, aínda que non o suficiente, é Le roi de l'évasion ('O rei das fugas'), do francés Alain Guiraudie, que nos traslada á Francia rural dos nosos días. O personaxe principal, Armand Lacourtade, encarnado por un magnífico Ludovic Berthillot, xa deixou atrás os corenta anos e está insatisfeito coa sua vida, o seu traballo e as súas relacións (homo)sexuais. Unha noite coñece unha rapaza, Curly (Hafzia Herzi, actriz de La graine et le mulet), e entre eles se desata unha inesperada paixón amorosa que choca coa oposición de toda a xente ao seu redor. Agradécese o ton deliberadamente transgresor no retrato desinhibido que o filme fai do desexo sexual de calquera clase e a calquera idade, así como a vontade provocadora dun director que afirmou ter feito unha película “anti Sarkozy”, pero aínda recoñecendo as virtudes dun guión máis feitiño que brillante, o conxunto resulta un chisco inane e esquecíbel.


Fóra da sección oficial aparecen as primeiras boas noticias. La mujer sin piano, presentada en setembro no Festival de Donostia e hai unhas semanas en Cineuropa, xustifica por si soa a viaxe a Xixón, experiencia que ademais se ve enriquecida pola presenza do director, Javier Rebollo, que non só é un gran artista senón tamén un gran cinéfilo, cousa esta menos habitual do que lles puidera parecer. O elegante e alucinado vagabundear nocturno por un Madrid cheo de verdade dunha Carmen Machi a medio camiño entre Buster Keaton e Giulietta Massina -díxoo Rebollo- ofrécenos unha continua lección de cinema no uso do son -comparábel ao da portentosa En la ciudad de Sylvia de Guerín-, o traballo fotográfico, a prodixiosa composición de cada plano. La mujer sin piano é tamén a demostración de que se poden facer obras mestras con moitísimos menos cartos dos que Ignasi Guardans cre necesarios para facer unha película.

Martin Pawley. Publicado o mércores 25 de novembro de 2009 en Xornal de Galicia

luns, 23 de novembro de 2009

Festival de Xixón 2009: O pequeno é fermoso

Apuntabamos onte o complicado equilibrio entre filmes de éxito previsíbel e obras dirixidas a públicos minoritarios que caracteriza a sección oficial do Festival de Xixón. Por cada Liverpool de Lisandro Alonso –xusta gañadora en 2008, e tamén a película peor valorada polo público de Cineuropa– hai sempre algún pasteliño destinado a provocar cálidos aplausos.

Así arrancou a xornada do domingo, cargada de boas intencións. Welcome, do francés Philippe Loiret, narra a historia dun inmigrante novo que tenta chegar ilegalmente ao Reino Unido desde a cidade portuaria de Calais. Bilal, que así se chama, vén desde o Kurdistán iraquí fuxindo da guerra e co desexo de reencontrarse coa súa namorada, que vive en Londres coa súa familia. Despois dun intento frustrado de abandonar Francia oculto nun camión, e consciente de que dese xeito non lle vai ser posíbel chegar ao seu destino, Bilal decide prepararse para unha aventura arriscada e tola: a de cruzar o Canal da Mancha a nado. No seu desesperado esforzo contará coa colaboración dun profesor de natación (Vincent Lindon) que está en pleno proceso de divorcio mais aínda segue namorado da súa esposa.
É evidente que a inmigración é un dos asuntos esenciais do noso tempo e que unha sociedade que babexa pola libre circulación do capital coa mesma enerxía coa que nega a libre circulación das persoas é unha sociedade enferma. A bondade da causa que defende Welcome non a discute ninguén, e mesmo podemos detectar na película algúns aspectos valentes, en particular a súa visión crítica da represión do estado francés sobre as persoas que dan asistencia humanitaria aos inmigrantes ilegais; mais o conxunto é extremadamente previsíbel, telenovelesco e tosco, un produto perfecto para incluír en calquera ciclo de temática social pero exento de virtudes cinematográficas e polo tanto impropio dunha competición do nivel que desexamos para Xixón.

Unmade beds
foi pola contra unha agradabilísima sorpresa dentro da sección Enfants Terribles. A segunda longametraxe do arxentino Alexis dos Santos despois de Glue presenta en paralelo as vidas londinenses de Vera, unha rapaza belga afectada pola fin dunha relación de parella, e Axl, un mozo español con certa facilidade para espertar en camas alleas (as camas desfeitas do título) e empeñado en atopar o seu pai, que o abandonara de pequeno. Filme feito para gustar, Unmade beds é unha demostración de intelixencia por parte dun director con oficio que resolve con habilidade e sen complicarse demasiado un relato de encontros, desencontros, amores e amizades guiado por unha banda sonora inzada de cancións destinadas a atrapar o espectador pola vía fácil e cun estupendo reparto no que merece ser destacada a perfecta interpretación de Fernando Tielve, recente coprotagonista dunha das longametraxes de produción galega máis prometedoras do ano que vén, a de Ángel Santos, Dous fragmentos / Eva.

Martin Pawley. Publicado o luns 23 de novembro de 2009 en Xornal de Galicia

domingo, 22 de novembro de 2009

Festival de Xixón 2009: Cineastas contra fascistas

No texto de presentación que escribiu para o catálogo o director do Festival Internacional de Cinema de Xixón, José Luis Cienfuegos, advirte xa na primeira liña de que este é un ano “bastante atípico”. Fai referencia á falta da sede emblemática do certame, o Teatro Jovellanos, actualmente en obras, que motivou a dispersión das proxeccións por outros espazos da cidade; mais calquera afeccionado atento pode darlle a ese adxectivo outras interpretacións. Xixón é o máis prestixioso dos festivais do estado, un acontecemento de culto que combina con coidadoso equilibrio as propostas máis esixentes do cinema contemporáneo con produtos de corte popular sen caer nunca nese perralleirismo característico doutras citas da axenda cinéfila. Xixón é unha visita obrigada para os culturetas, si, mais a súa programación consegue meter dentro das salas setenta e cinco mil espectadores, unha cifra realmente espectacular se consideramos as dimensións da cidade. É o festival favorito de moitos, empezando por min, mais non vou negar que os contidos xerais desta edición non inspiran gran alegría, en parte pola escasa forza dos ciclos e retrospectivas, con Fatih Akin como principal (e dubidoso) reclamo. Concordamos, pois, con Cienfuegos en que é un ano atípico, quizá mesmo de transición, unha oportunidade tamén para cuestionarse cousas e repensar modelos, en especial nun momento en que coa escusa da crise económica o investimento en cultura é non xa cercenado senón abertamente cuestionado en moitos foros.

A falta de entusiasmo sempre queda agardar polas sorpresas. Algunhas relativas, como acontece con Francesca, o filme do romeno Bobby Paunescu que saltou ás portadas dos medios de comunicación de todo o planeta trala cancelación de varios pases no festival de Venecia a pedido da neta de Mussolini, Alessandra, que se consideraba insultada por unha frase do guión e chegou a emprender accións legais para frear a distribución do filme: por sorte para todos a neta e herdeira ideolóxica do líder fascista non tivo éxito coas súas pretensións.

É doado ver nesta película a pegada d'A morte do señor Lazarescu, a obra mestra de Cristi Puiu que colocou de novo no mapa o cinema feito en Rumanía e da cal foi produtor o propio Bobby Paunescu. Contada como aquela a base de poderosos planos secuencia, Francesca narra a historia dunha muller nova -unha deslumbrante Monica Birladeanu- que quere emigrar a Italia na procura dun mellor porvir, un intento que choca con múltiples dificultades, entre elas a de reunir os cartos para pagarlle á xente que lle atopará o traballo e as derivadas dos turbios asuntos nos que está metido o seu mozo. Na liña Lazarescu o filme fai un retrato descarnado, vigoroso e austero, mais non miserabilista, das contradicións que vive un país no que o cambio da ditadura á democracia non supuxo, antes polo contrario, a desaparición da pobreza e da corrupción. Non é xenial, desde logo, mais case o parece comparada coa covarde e por momentos reaccionaria Humpday de Lynn Shelton, a inevitábel tontada indie da sección oficial.

Martin Pawley. Publicado o domingo 22 de novembro de 2009 en Xornal de Galicia