venres, 3 de xullo de 2026

Una luz negra y ardiente. Eclipses en el cine.

El 12 de agosto en buena parte de la península ibérica se verá el primer eclipse total de Sol desde 1912, un evento astronómico que sin duda movilizará a millones de personas. Aprovechamos la efeméride para repasar la muy diversa presencia de los eclipses solares en el cine, un catálogo que incluye no pocas obras maestras.

Just Ancient Loops (Bill Morrison, 2012)

Un eclipse solar total no es un hecho excepcional -hay uno cada año y medio- pero como la zona del planeta que experimenta la ocultación completa del Sol es una franja más bien estrecha, de como mucho unos cientos de kilómetros de ancho, el resultado es que aunque en el curso de una vida haya muchos eclipses en la Tierra, lo más probable es que ninguno suceda encima de nuestra cabeza: en un lugar concreto en promedio pasan entre 300 y 400 años entre uno y el siguiente. En la historia de la humanidad una aplastante mayoría de las personas no ha vivido ni vivirá jamás un eclipse, que es la consecuencia de una feliz casualidad. El Sol tiene un diámetro 400 veces más grande que la Luna, pero también se encuentra 400 veces más lejos, de forma que vistos desde aquí su tamaño aparente en el cielo es similar. Ese tamaño varía muy ligeramente en función de la variable distancia de esos cuerpos a la Tierra, pero no es muy grande: con el brazo estirado, la mitad del grosor del meñique oculta cualquiera de los dos discos celestes (por muy impresionante que sea una luna llena emergiendo sobre el horizonte, podemos taparla siempre con la uña del dedo pequeño, o lo que es lo mismo, las famosas “superlunas” de las que se oye hablar a menudo no son nada súper). Esa coincidencia cósmica de tamaños la explica a un grupo de niños el protagonista de Agantuk (1991), la última obra maestra de Satyajit Ray, valiéndose de monedas de diferentes diámetros. Si la Luna estuviera más lejos de lo que está, no existirían los eclipses de Sol. De hecho, sabemos que la Luna se aleja cada año unos cuatro centímetros de nuestro planeta, así que llegará un momento, dentro de cientos de millones de años, en que ya no serán posibles. Algún día habrá un último eclipse en la Tierra (...) 

Martin Pawley. O texto completo pode lerse no número 212, de xullo-agosto de 2026, da revista Caimán Cuadernos de Cine.

xoves, 2 de xullo de 2026

Ver a eclipse sen mirar o Sol

Haberá que repetilo moito este verán: é extremadamente perigoso observar o Sol sen protección. O único filtro válido para a observación directa son as lentes de eclipse, que reducen até trinta mil veces a luz que chega aos nosos ollos. A proxección do disco solar é unha alternativa eficaz, barata e sen risco para a saúde visual.

Caixa estenopeica producida pola Agrupación Astronómica Coruñesa Ío. Imaxe: Marta Cortacans.

Deixouno claro nun comunicado a comezos de ano o Colexio de Ópticos e Optometristas de Galiza: observar a nosa estrela a simple vista ou con lentes de sol "sempre entraña riscos, pois a gran cantidade de radiación que emite a diversas lonxitudes de onde, principalmente infravermello, visíbel e ultravioleta, pode danar a retina de maneira grave ou mesmo producir cegueira se a contemplación é prolongada", en palabras da presidenta do colectivo, Esther Amaro. Un exemplo típico é a retinopatía solar, unha lesión fotoquímica na retina que na literatura médica aparece a miúdo asociada á observación imprudente de eclipses. Uns poucos segundos poden ser suficientes para producir danos irreversíbeis. As emisións ultravioleta do Sol son a causa da fotoqueratite, unha sorte de queimadura semellante á que se produce se ollamos uns arcos de soldadura sen pantalla de protección. Eses danos, ademais, poden pasar ao principio inadvertidos e cando se manifestan os seus síntomas (dor e visión borrosa, entre outros moitos) talvez xa sexa demasiado tarde.

Protexerse ben non consiste só en reducir un pouco o brillo molesto da luz: precisamos peneirar a maior cantidade de radiación posíbel que sexa compatíbel cunha visión nítida do disco solar. Por iso son absolutamente inútiles os trucos caseiros que aínda hai quen practica de xeito temerario: as radiografías, os vidros escuros ou as películas fotográficas non impiden o paso da radiación que deriva en lesións oculares (...)

Martin Pawley. Artigo publicado no caderno de verán Máis do Nós Diario o 2 de agosto de 2026. Podes ler o texto completo no sitio web do xornal.

mércores, 1 de xullo de 2026

La era del plástico

Siempre hay mucho que aprender de la investigación, la divulgación y el activismo alrededor de cualquier problema global.

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El título de esta columna es el de un libro recién publicado por la editorial Shackleton Books y del que son autores Tania Alonso Cascallana y Juan F. Samaniego, periodistas especializados en cuestiones medioambientales. El volumen es el resultado de su riguroso trabajo de documentación y de docenas de entrevistas con personas expertas en la investigación de la presencia y los efectos de los microplásticos en la naturaleza y en nuestro cuerpo. Un libro formidable, repleto de buenas explicaciones y fuentes e inspirado por una sana confianza en el principio de precaución, ese que nos hace dudar de que, por ejemplo, sea buena idea que para la producción de plásticos se empleen dieciséis mil aditivos químicos de los cuales cuatro mil son «peligrosos, bioacumulativos y/o tóxicos» y de otros diez mil no se tiene información suficiente.

En el primer capítulo se cita un texto del economista americano Victor Lebow en la revista Journal of Retailing en 1955 que merece la pena reproducir aquí. «Nuestra economía enormemente productiva», escribió, «exige que hagamos del consumo nuestra forma de vida, que convirtamos la compra y el uso de bienes en rituales, que busquemos nuestra satisfacción espiritual, la satisfacción de nuestro ego, en el consumo (...)

Martin Pawley. O artigo completo pode lerse na sección "La noche es necesaria" da Revista Astronomía, número 325, xullo-agosto de 2026. As persoas subscritoras poden acceder á revista no seu sitio web.