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El título de esta columna es el de un libro recién publicado por la editorial Shackleton Books y del que son autores Tania Alonso Cascallana y Juan F. Samaniego, periodistas especializados en cuestiones medioambientales. El volumen es el resultado de su riguroso trabajo de documentación y de docenas de entrevistas con personas expertas en la investigación de la presencia y los efectos de los microplásticos en la naturaleza y en nuestro cuerpo. Un libro formidable, repleto de buenas explicaciones y fuentes e inspirado
por una sana confianza en el principio de precaución, ese que nos hace dudar de que, por ejemplo, sea buena idea que para la producción de plásticos se empleen dieciséis mil aditivos químicos de los cuales cuatro mil son «peligrosos, bioacumulativos y/o tóxicos» y de otros diez mil no se tiene información suficiente.
En el primer capítulo se cita un texto del economista americano Victor Lebow en la revista Journal of Retailing en 1955 que merece la pena reproducir aquí. «Nuestra economía enormemente productiva», escribió, «exige que hagamos del consumo nuestra forma de vida, que convirtamos la compra y el uso de bienes en rituales, que busquemos nuestra satisfacción espiritual, la satisfacción de nuestro ego, en el consumo (...)
Martin Pawley. O artigo completo pode lerse na sección "La noche es necesaria" da Revista Astronomía, número 325, xullo-agosto de 2026. As persoas subscritoras poden acceder á revista no seu sitio web.

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