Amosando publicacións coa etiqueta John Barentine. Amosar todas as publicacións
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sábado, 25 de outubro de 2025

Un ben común. A preservación do espazo.

En marzo deste ano presentouse o Center for Space Environmentalism, unha organización que reúne un grupo de persoas preocupadas polo veloz desenvolvemento da explotación do espazo exterior sen que haxa a necesaria reflexión e as suficientes medidas de control para o coidado do medio ambiente espacial. Unha iniciativa que intenta pór o foco nun problema potencialmente moi grave antes de que sexa demasiado tarde e que conta entre os seus fundadores co profesor e investigador galego Salvador Bará. 

John C. Barentine
"Decidimos crear o centro a finais de 2024, en parte porque nos decatamos de que non existía ningunha entidade semellante que promovese os puntos de vista que compartíamos", explica por videoconferencia dende Tucson, Arizona, un dos promotores do centro, o astrónomo estadounidense John C. Barentine, un dos máis reputados expertos mundiais en contaminación luminosa e protección dos ceos escuros, que impartirá o 4 denovembro na Coruña unha conferencia sobre o asunto deste artigo convidado pola Agrupación Ío. Coa proliferación de satélites como ameaza real e presente para a observación amadora e profesional do firmamento nocturno, o centro aspiraba a ir máis alá en favor dunha perspectiva máis ampla do medio espacial e o estudo e a divulgación dos moi diversos impactos que as actividades humanas fóra da Terra poden supor, nun momento no que xa é evidente que o capitalismo puxo o ollo no aproveitamento económico das órbitas arredor do noso planeta e doutros corpos do sistema solar. A manifestación actual máis clara deste feito son as constelacións de satélites de telecomunicacións impulsadas por billonarios como Elon Musk ou Jeff Bezos, que se venden como unha ferramenta para a mellora do acceso global a Internet mais cuxa principal virtude, a "baixa latencia de sinal" ou redución do tempo de resposta na comunicación, ten as súas máis eficaces aplicacións nas operacións militares (o guiado e toma de decisións en tempo real das accións de guerra) e na economía especulativa (dos investimentos nos mercados bolsistas ao negocio das apostas en liña). A comezos deste século había arredor de mil satélites arredor da Terra; hoxe a compañía Starlink por si soa multiplica por dez esa cifra e as previsións apuntan un horizonte non moi afastado con até cen mil entre os diversos operadores públicos e privados (...)

Martin Pawley. Artigo publicado no Sermos Galiza que acompaña  Nós Diario o sábado 25 de outubro de 2025. As persoas subscritoras poden ler o artigo completo nesta ligazón. 

luns, 1 de setembro de 2025

La protección del espacio

Una nueva organización nos invita a pensar en el espacio exterior como un medio que debemos preservar.

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Earthrise, fotografía tomada por Willam Anders dende o Apollo 8

A mediados de marzo se dio a conocer al público el Center for Space Environmentalism, una organización que aspira a servir como nodo de actividades relacionadas con cualquier aspecto del entorno espacial, o del espacio entendido como «medio ambiente» que debe ser cuidado. Fundaron el centro un grupo de nueve personas preocupadas «por el rápido desarrollo del espacio exterior en ausencia de medidas de protección significativas», entre las que están el admirado Salvador Bará, profesor jubilado de Física en la Universidad de Santiago de Compostela y uno de los mayores expertos mundiales en contaminación lumínica; John Barentine, doctor en astronomía por la Universidad de Texas, autor de dos apasionantes libros sobre constelaciones que aparecían en los atlas del pasado, The Lost Constellations y Uncharted Constellations, e incansable investigador y activista en la preservación de la noche que, por cierto, recibiremos en A Coruña a comienzos de noviembre invitado por la Agrupación Astronómica Coruñesa Ío (adivinen de qué nos va a hablar: de la protección del espacio, en efecto); Paul Bogard, profesor de escritura creativa y literatura en la Universidad Hamline de Minnesota a quien le debemos un libro esencial para entender qué es la contaminación lumínica y su impacto en el patrimonio cultural y social, The End of Night: Searching for Natural Darkness in an Age of Artificial Light; o Aparna Venkatesan, cosmóloga de la Universidad de San Francisco que además ha desarrollado un valioso trabajo en favor del legado astronómico de los pueblos originarios de todo el mundo (...)

Martin Pawley. O artigo completo pode lerse na sección "La noche es necesaria" da Revista Astronomía, número 315, setembro de 2025. As persoas subscritoras poden acceder á revista no seu sitio web.

luns, 1 de maio de 2023

¿Igualdad, equidad, diversidad e inclusión?

La menor eficiencia de las observaciones por culpa del creciente brillo del cielo hará más difícil un acceso equitativo a la astronomía. 

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Perdemos calidad del cielo sin freno en todo el planeta, como constata una investigación publicada en enero en Science, Citizen scientists report global rapid reductions in the visibility of stars from 2011 to2022 (Chris Kyba et al.), que evalúa la variación del número de estrellas visibles por el ojo humano de acuerdo con las observaciones registradas en el proyecto Globe at Night y detecta una caída de hasta un 10 % anual. La consecuencia positiva de un hecho evidentemente negativo es que la contaminación lumínica ha dejado de ser una preocupación restringida a grupos científicos a los que es fácil no prestar atención para convertirse en un asunto destacado entre las preocupaciones ambientales del presente. Persisten, y persistirán, las voces negacionistas, igual que sucedió con el calentamiento global y tantos otros ejemplos de la aniquilación del medio natural por la insostenible codicia del crecimiento infinito que hoy se expresa a través de la descontrolada voracidad capitalista y, en otros tiempos, también por el industrialismo «a la soviética», irracionales formas las dos de explotación destructiva de unos recursos limitados.

Una muestra de este interés es el foco «Dark Skies» en la revista Nature Astronomy de marzo, que añade una pertinente perspectiva sociopolítica. Es el caso de Aggregate effects of proliferating low-Earth-orbit objects and implications for astronomical data lost in the noise (John Barentine et al.), que pone números al impacto de la proliferación de objetos en órbitas cercanas a la Tierra, un problema que las megaconstelaciones de satélites hacen acuciante. No se trata solo de los aparatos plenamente operativos, que no sería poco teniendo en cuenta que hay planes para el lanzamiento de cuatrocientos mil satélites en una década, sino de todos los restos asociados, esa basura espacial que se multiplicará de manera equivalente y acabará produciendo daños importantes. La luz reflejada por ese inmenso conjunto de objetos aumenta el brillo del cielo y repercute en la astronomía profesional, que deberá invertir cada vez más tiempo (mayores tiempos de exposición) y, por lo tanto, más dinero para obtener los mismos resultados. Menos eficiencia de los observatorios supone menos oportunidades para la investigación (menos proyectos que se ejecutan) y eso complicará el acceso equitativo e inclusivo a la astronomía: «en esta época de presupuestos menguantes y menos subvenciones en un juego de suma cero, la competencia por el tiempo de observación en telescopios e instalaciones terrestres será aún más disputada que ahora». Las horas de observación, becas y premios, «como cualquier otro privilegio», escriben, «tienden a acumularse en selectos linajes académicos», así que las nuevas dificultades concentrarán «aún más este privilegio dentro de un círculo cada vez más reducido de instituciones». En ese delicado contexto, «la contratación, retención y promoción de grupos subrepresentados y marginados en astronomía se enfrenta a desafíos crecientes». Sí, todas las personas son iguales, pero como nos hizo ver George Orwell unas son más iguales que otras. Siempre pierden más las que menos tienen. Nunca viene mal una bofetada de cruda realidad contra el tecnooptimismo.

Martin Pawley. Artigo publicado na sección "La noche es necesaria" da Revista Astronomía, número 287, mayo de 2023.