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venres, 1 de maio de 2026

Luz y progreso en todas partes

Los avances tecnológicos han ido recortando nuestras horas de sueño.

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Our Daily Bread (King Vidor, 1934)
El sueño del Sapiens, el libro del que me ocupé en la columna anterior, arroja ideas y enfoques reveladores en cada capítulo. Es algo típico de las personas sabias, y Juan Antonio Madrid lo es, como constato cada vez que se me presenta la oportunidad de conversar con él. «La mayoría de nosotros», leo, «nos consideramos afortunados por haber nacido en la época actual. Nos imaginamos a nuestros antepasados de hace cien mil años ocupados en una lucha constante por la supervivencia, expuestos a la amenaza del hambre y a los peligros de los depredadores y tribus enemigas, sin apenas tiempo para descansar. Sin embargo, la observación de grupos tribales actuales, como los agta en Filipinas o los san y hadza en Sudáfrica y Tanzania, respectivamente, nos muestran una realidad bien distinta». Un equipo de antropólogos liderado por Mark Dyble convivió durante dos años con el pueblo agta y registró de forma minuciosa sus actividades diarias, el tiempo que dedicaban al cuidado de los hijos, a las tareas domésticas y a la búsqueda de alimentos. El resultado fue que los agta que adoptaron la agricultura trabajaban unas treinta horas semanales en los cultivos, frente a las veinte de sus colegas recolectores. La pérdida de tiempo libre que venía dada por el salto a la producción de alimentos se producía tanto entre los hombres como entre las mujeres (...)

Martin Pawley. O artigo completo pode lerse na sección "La noche es necesaria" da Revista Astronomía, número 323, maio de 2026. As persoas subscritoras poden acceder á revista no seu sitio web.

mércores, 1 de abril de 2026

El sueño del Sapiens

El nuevo libro de Juan Antonio Madrid es otra lección magistral de sabiduría y humanismo.

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«Nada tiene sentido en biología si no es a la luz de la evolución» es el título que le puso en 1973 a un artículo el genetista Theodosius Dobzhansky. La frase se ha convertido en un conciso mantra sobre la selección natural como ley universal que explica la supervivencia de los individuos mejor adaptados a los cambios que se producen en el entorno (y de ahí el valor de la variabilidad genética que facilita la existencia de individuos que por sus características singulares pueden afrontar mejor esos desafíos). El cronobiólogo Juan Antonio Madrid se vale de la cita de Dobzhansky para recordar que si la selección natural «ha permitido la existencia del sueño durante cientos de millones de años, ha de ser por algo muy importante: o bien el sueño cumple funciones vitales para el organismo que no se pueden realizar mientras se está despierto (teoría funcional), o bien proporciona una ventaja adaptativa que mejora la supervivencia (teoría evolutiva)». O quizás, añade, ambas cosas a la vez. El primer capítulo de su, como era de esperar, fabuloso libro El sueño del Sapiens (Plataforma Editorial) repasa qué cosas hace el sueño por nosotros (...) 

Martin Pawley. O artigo completo pode lerse na sección "La noche es necesaria" da Revista Astronomía, número 322, abril de 2026. As persoas subscritoras poden acceder á revista no seu sitio web.

martes, 1 de novembro de 2022

Dormir es un acto revolucionario

Juan Antonio Madrid reivindica en su libro Cronobiología la belleza y la importancia de los ritmos biológicos.

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Frente a la divulgación de usar y tirar que salta de las redes sociales al papel con poco cuidado y prosa atropellada, hay libros que tardan décadas en cocinarse. Juan Antonio Madrid, catedrático de Fisiología y director del Laboratorio de Cronobiología y Sueño de la Universidadde Murcia, tardó más de cuarenta años en decidirse a escribir uno y finalmente lo hizo con la sabiduría y el sosiego de quien lleva toda su carrera haciendo ciencia al margen del ruido y la furia de la todología mediática. Cronobiología.Una guía para descubrir tu reloj biológico (Plataforma Editorial) explica de forma ejemplar la ciencia de los ritmos circadianos, o de cómo la hora a la que suceden las cosas es extremadamente importante. Durante millones de años, nuestro cuerpo evolucionó sometido a un patrón estable de días y noches que se alternan; los ancestros que nos precedieron dormían (y ayunaban) durante las horas de oscuridad y se mostraban muy activos durante las horas de luz. El desarrollo de la agricultura y la ganadería, que garantizaba las fuentes de alimento, y el aumento del tamaño y la complejidad de los grupos humanos trajeron un primer y radical cambio de hábitos, así como la necesidad de comprender mejor el paso del tiempo y unificar de alguna forma su medida. La moderna invención de la luz artificial nos liberó de la dependencia del Sol para el trabajo y el ocio, pero también introdujo la nefasta posibilidad de eliminar, en la práctica, la noche.

Pero la noche, como dice el verso de Xosé María Díaz Castro que da título a esta sección, es necesaria. Lo sabe cada una de nuestras células, dotadas de relojes internos que deben ser sincronizados por una dirección de orquesta muy pendiente de los cambios de luz a lo largo del día. Los desajustes entre los tiempos que marcan nuestra existencia, del ritmo propio interno al que definen los movimientos terrestres, pero también los tiempos sociales, tienen consecuencias sobre nuestra salud.

La cronobiología nos desvela cómo los efectos de ciertos alimentos o tratamientos médicos pueden no ser iguales por la mañana que por la tarde. También deja muy claro hasta qué punto es indispensable dormir para nuestro bienestar físico y mental y alerta de la auténtica crisis de sueño que vive la sociedad contemporánea. No es casual que el libro concluya con un epílogo magnífico que suena a manifiesto. «Al acabar de escribirlo», dice Juan Antonio, «soy aún más consciente, si cabe, de lo necesitados que estamos de calma, de lentitud, de silencio, de oscuridad y de sueño (…) Si no nos detenemos voluntariamente, al final lo haremos por obligación». Para el autor, dormir es un acto revolucionario y «cada minuto más de sueño es un minuto menos que dejaremos de consumir y de producir y de agredir a nuestro planeta». Por nuestra salud y por la de la naturaleza, es esencial apagar las luces para que se encienda la noche. 

Martin Pawley. Artigo publicado na sección "La noche es necesaria" da Revista Astronomía, número 281, novembro de 2022.