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Pinky (Elia Kazan, 1949) |
Entre los diversos elefantes en la habitación ignorados por Hollywood en sus décadas de
gloria, seguramente el más grande fue el racismo institucionalizado en la sociedad
estadounidense, tanto el que tenía como objeto los numerosos pueblos originarios
norteamericanos, mostrados la mayoría de las veces en los westerns como un “otro”
difuso, salvaje y enemigo que debe ser eliminado, como el dirigido hacia la comunidad
que hoy llamamos afroamericana. La anecdótica (y casi siempre subordinada) presencia
de personajes de piel negra favoreció, de hecho, la aparición de un género específico en la
producción independiente, los race films, orientados a un público que no se veía
representado en el cine industrial convencional y realizados por directores negros, como
Oscar Micheaux o Spencer Williams, pero también blancos, como Richard E. Norman. Poco
espacio hubo para la diversidad fuera de ese ámbito. Los aciertos fílmicos de Hallellujah
de King Vidor, a menudo citado como el primer musical all black (se adelantó por unos
meses Hearts In Dixie de Paul Sloane), son tan innegables como su tendencia a los
estereotipos poco afortunados. Un cineasta de extrañísima carrera, Dudley Murphy, adaptó
una obra de Eugene O’Neill con un imperial Paul Robeson al frente, The Emperor Jones. Y
en el clásico de John M. Stahl Imitation of Life por detrás del afecto y el negocio que
comparten Claudette Colbert y Louise Beavers asomaba el drama interior de la hija de la
segunda, que por el tono de su piel puede pasar por blanca y opta por hacerlo asumiendo
la obligada y trágica ruptura con su madre. El personaje lo encarnaba una actriz
afrodescendiente, Fredi Washington, a diferencia del remake de Douglas Sirk, en el que
recaía en una actriz blanca, Susan Kohner. Son notables excepciones en un marco
dominado por los roles de criadas y las figuras cómicas tipo Stepin Fetchit, que
explotaban una imagen perezosa y algo bobalicona (...)
Martin Pawley. Artigo publicado para o especial sobre Elia Kazan da revista dixital La Furia Umana. Pode lerse o texto completo nesta ligazón.
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