domingo, 1 de febreiro de 2026

El Sol del porvenir

Una empresa estadounidense propone desplegar espejos en el espacio para invadir la noche con aún más luz.

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Dos hombres contemplando la Luna (C. D. Friedrich)
Un hermoso libro de Olivia Meehan editado en España por Blume, El arte de la naturaleza, examina la presencia de elementos del paisaje natural en creaciones artísticas de diferentes formatos, épocas y lugares. El volumen se estructura en tres grandes bloques, «Tierra» (árboles y plantas, campos, bosques, montañas o volcanes), «Agua» (mares, ríos, playas, glaciares y criaturas marinas, entre otros asuntos) y «Cielo», la sección a la que me dirijo de inmediato. Agradezco mucho su respeto a la diversidad cultural, de manera que coexisten en una misma doble página un óleo de Tintoretto, El origen de la Vía Láctea, y Milŋiyauwuy (río de estrellas), pintura sobre corteza fibrosa hecha con tierras de colores por Naminapu Maymuru-White, creadora de la nación yolŋu del nordeste australiano. El capítulo dedicado a nuestra estrella nos lleva en el tiempo desde el carro solar de Trundholm, creado hace más de tres mil años, a la pintura abstracta contemporánea (Vuelo de la libélula frente al sol de Joan Miró, El eclipse de Alma Thomas o Sin título (Rojo) de Mark Rothko), con parada en un códice del siglo XV, un grabado del XVII o un óleo de Claude Monet, Impresión, sol naciente. A la Luna y sus fases les prestaron atención los hermanos británicos Paul y John Nash, la japonesa Kawase Hasui o el ghanés El Anatsui, y mucho antes el alemán Caspar David Friedrich, que hizo al menos tres versiones de Dos hombres contemplando la Luna (...)

Martin Pawley. O artigo completo pode lerse na sección "La noche es necesaria" da Revista Astronomía, número 320, febreiro de 2025. As persoas subscritoras poden acceder á revista no seu sitio web.

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